FAO en Chile

Red de Micro reservas: Conservar los espacios naturales del Picaflor de Arica

Micro reserva para el Picaflor de Arica en la Región de Arica y Parinacota. Foto ©FAO, 2021.
17/01/2021

En los últimos tres años, la población del Picaflor de Arica se ha estimado en alrededor de 500 individuos. Una de las acciones en favor de su conservación fue la creación de la red de micro reservas correspondientes a territorios fiscales de alto valor biológico para la conservación de la especie.

 

En los años 50, el Picaflor de Arica (Eulidia yarrelli), era el ave más vista en la ciudad de Arica y se podía divisar tal como en enjambres de abejas, pero producto del crecimiento urbano, esta pequeña ave migró a los valles interiores de la región. En este nuevo hábitat y producto de la expansión agrícola y el cambio de uso del suelo, la población de esta especie comenzó a decrecer de forma dramática. Hoy ya no es posible encontrarlo en la ciudad.

La conservación del Picaflor de Arica es un tema muy relevante cuando se habla de biodiversidad, por lo que es prioridad la realización de acciones que busquen lograr ese fin. La iniciativa de Conservación de Especies Amenazadas del Ministerio del Medioambiente (MMA), impulsada por FAO y con financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por su sigla en inglés), ha trabajado colaborativamente con otras entidades públicas y privadas, instalando el tema de la preservación de esta pequeña ave entre los distintos estamentos.

Cristopher Schulbe, encargado de recursos naturales de la Secretaría Regional Ministerial (SEREMI) del Medio Ambiente de Arica y Parinacota, asegura que la batalla por conservar la especie en el Valle de Azapa está absolutamente perdida. “Podríamos decir que, si no se hace algo para revertirlo, en unos cinco años más el Picaflor se extinguiría”, agregando que la mayor parte de la población de esta especie está concentrada en la comuna de Camarones.

La biodiversidad necesita de corredores biológicos, que son espacios por los cuales se desplazan las especies. En el caso del Picaflor de Arica, estos corredores fueron interrumpidos porque el hábitat se fragmentó y ya no tienen un valle homogéneo, con vegetación y conectado, “sino que pequeños parches usados por la especie, pero que para trasladarse de uno a otro, debe sortear el uso de los pesticidas, quema agrícola, entre otras amenazas, lo que complica mucho al ave”, señala Schulbe.

Esta situación llevó a crear las micro reservas, territorios fiscales de alto valor biológico para la conservación de la especie, una medida para contrarrestar las amenazas y recuperar las poblaciones de individuos, buscando finalmente proteger los parches de vegetación, áreas y lugares específicos que son importantes para el picaflor. Schulbe comenta que a través de varias consultorías, la ONG Aves de Chile, identificó los lugares donde se reproducen los picaflores, que no corresponde necesariamente al mismo sector en donde sitúan sus nidos, ni tampoco a las áreas en donde se alimentan: “El 2016, tuvimos un listado de sitios y priorizamos aquellos que son fiscales para trabajar en la creación de micro reservas”.

Rodrigo Calabrán, encargado de la Unidad de Catastro de la SEREMI del Ministerio de Bienes Nacionales de Arica y Parinacota, cuenta que se logró establecer 10 sitios de dominio fiscal, de los cuales, cinco fueron los que finalmente el fisco entregó, tras la postulación realizada, a la SEREMI del Medio Ambiente de Arica y Parinacota. “La figura legal es una destinación, un acto administrativo por el cual el ministerio de Bienes Nacionales le “entrega a perpetuidad el inmueble para los fines específicos que fue solicitado, en este caso, un sistema de protección del picaflor”, dice Calabrán.

Tras lo anterior, se inició el proceso de gestión de la primera micro reserva, ubicada en la localidad de Chaca, implementada en su inicio por el Ministerio del Medio Ambiente y después con el apoyo de la iniciativa de Conservación de Especies Amenazadas. “En el lugar se colocaron señaléticas, sistema de riego, limpieza del lugar, poda y habilitación de senderos, entre otros. Una vez habilitada, iniciamos los trámites para traspasársela a CONAF, a través de la figura de protección de Monumento Natural. En este momento, la región cuenta además con cinco micro reservas y esperamos aumentar a diez”, agrega Schulbe.

 

Micro reservas y LEK

Las micro reservas son lugares de importancia para el Picaflor de Arica y están identificadas como LEK, que es un espacio de agregación de machos, que llegan a unlugar, toman posición y compiten con otros machos por las hembras. En este lugar, el picaflor se traslada de árbol en árbol, mostrándose a la hembra, para poder hacer contacto.

Los LEK se consideran sitios críticos porque son históricos, es decir, esta pequeña ave llega siempre a ese lugar para reproducirse, lo que solo ocurre una vez al año. Entonces, si se pierden esos árboles, el macho no logra encontrarse con la hembra y a consecuencia, se pierde esa generación reproductiva. “El Picaflor de Arica, es bastante rústico, por lo que cuando se alteran las condiciones, no tiene la capacidad de adaptarse y ocupar otros lugares de reproducción, poner su nido y alimentarse. Por eso, es imperioso generar las micro reservas y la red”, señala Schulbe.

Para Schulbe las micro reservas son un gran desafío, ya que cada una requiere de condiciones especiales, por lo que es importante implementar un estándar a gestionar. “Ojalá pudiésemos lograr que la micro reserva sea un lugar amigable para el Picaflor de Arica, estas son investigaciones que implican mucho tiempo y esta ave no lo tiene”.

Lo anterior explica la importancia del aporte que hace el Ministerio de Bienes Nacionales, ya que es la institución que tiene dentro del ordenamiento territorial, inmuebles destinados a la protección ambiental. “Tenemos toda la voluntad de entregar inmuebles para la protección del Picaflor de Arica, terrenos que cumplan con las condiciones como vegetación

asociada a la alimentación del ave y relativamente cercana a cursos de agua”, indica Calabrán, añadiendo que están a la espera del ingreso del plan de ampliación de la red de micro reservas.

Por su parte, Paula Arévalo, coordinadora regional de la Iniciativa Conservación de Especies Amenazadas, sostiene que para lograr el objetivo de generar corredores biológicos que unan estos territorios protegidos, es determinante la colaboración de los municipios: “Un ejemplo lo estamos haciendo con Arica y Camarones. Para el caso de Arica, estamos poniendo en valor las cajas del río San José y del río Vitor, además de la valorización de polígonos de territorio BNUP, también identificados por AvesChile dentro de las cajas del río o en el borde de caminos, para su protección a través del PLADECO”.

“Para el caso de la comuna de Camarones hemos acordado, con el municipio, el desarrollo del primer PLADETUR de la. comuna, cuyo objetivo es relevar prácticas productivas ancestrales y agroecológicas y de esta manera conservar el territorio comunal, que se ha transformado en el refugio primordial de la especie. El rol de la comunidad es fundamental para lograr definitivamente la gobernanza ambientalmente sostenible del territorio”, destacó la profesional.