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Reseña de la certificación de la madera


Hj.G. Baharuddin

Haji Ghazali Baharuddin es el Director Ejecutivo de la firma Gaya Tunals Sdn. Bhd, Forestry Consultants, en Kuala Lumpur, Malasia. Es autor, junto con M. Simula, del trabajo Certification schemes for all timber and timber products (OIMT, 1994), en el que se basa en buena medida el presente artículo; cabe señalar también las contribuciones de I.J. Bourke, B. Cabarle, J.-P. Kiekens, K. Kuperus, M. Simula e I. Tomaselli.

Análisis del concepto de certificación de la madera, su origen y situación actual.

El objetivo de la certificación es permitir a los consumidores la selección de productos realizados con maderas provenientes de bosques ordenados de manera sostenible.

Desde hace algunos años, el futuro de los bosques tropicales suscita gran preocupación en los países industrializados. Los aspectos en los que se concentra la atención son la deforestación, la conservación de la diversidad biológica y los derechos de las poblaciones indígenas. Recientemente, se ha intensificado el debate sobre este tipo de bosques en los propios países tropicales y, por otra parte, se ha ampliado su alcance para incluir a los bosques de las zonas templada y boreal, en particular en relación con la corta total de los bosques naturales maduros y la conservación de la diversidad biológica. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), que se celebró en 1992, se subrayó la necesidad de formular directrices, criterios e indicadores para la ordenación sostenible de los bosques templados, boreales y tropicales. En la CNUMAD, más de 120 países concordaron los principios forestales (que se aplican a todos los tipos de bosques), en los que se estipula la necesidad de conservar los recursos y las tierras forestales para satisfacer las necesidades de carácter social, económico, ecológico, cultural y espiritual de las generaciones presentes y futuras.

Como fruto, en parte, de un análisis simplista de una cuestión muy compleja, y, en parte, del deseo de encontrar una rápida solución, se ha señalado a la industria y al comercio entre los principales causantes (si no el principal) de la destrucción y/o degradación de los bosques. Paralelamente, las ONG ecologistas promovieron en los medios de comunicación de masa una campaña de responsabilización del comercio internacional como causante principal del agotamiento de los bosques naturales. En un principio, estas campañas se orientaron a la imposición de prohibiciones o boicoteos del comercio de madera. Posteriormente, los ecologistas han modificado su posición al admitir que el comercio de madera no es perjudicial en sí mismo, siempre y cuando la madera proceda de bosques ordenados de manera sostenible. Así, el objetivo central pasó a ser el establecimiento de sistemas de etiquetado ecológico o de certificación de la madera que permitieran a los consumidores identificar y comprar productos procedentes de bosques ordenados de forma sostenible. Se pensó en aplicar incentivos basados en los mecanismos del mercado para fomentar su aceptación voluntaria.

¿QUE ES LA CERTIFICACION DE LA MADERA?

La certificación de la madera es un proceso que da lugar a una declaración escrita (un certificado) que acredita el origen de la madera sin elaborar y su situación y/o sus características, en muchos casos previa validación por un tercero independiente. El objeto de la certificación es que quienes la adoptan puedan contrastar sus prácticas de ordenación forestal con las normas estipuladas y demostrar su cumplimiento. La certificación de la madera puede servir también para validar la afirmación de un productor de que aplica prácticas respetuosas del medio ambiente o para proporcionar datos contrastados de forma objetiva sobre los productos madereros y el bosque del que proceden, datos que normalmente no aportan ni el productor ni el fabricante. La certificación de la madera consta de dos elementos fundamentales: la certificación de la sostenibilidad de la ordenación forestal y la certificación de los productos. La certificación de la ordenación forestal abarca el inventario forestal, la planificación de la ordenación, la silvicultura, el aprovechamiento, la construcción de carreteras y otras actividades conexas, así como las repercusiones ecológicas, económicas y sociales de las actividades forestales. En la certificación de productos se hace un seguimiento de la madera en rollo y de los productos madereros elaborados a través de las distintas fases del proceso de suministro. La certificación de la ordenación forestal se realiza, por lo tanto, en el país de origen, y la certificación de productos cubre el proceso de suministro a los mercados nacionales y de exportación.

En consecuencia, el objetivo de la certificación es establecer un vínculo entre el consumidor que desea favorecer los productos elaborados de forma responsable, tanto desde el punto de vista ecológico como social, y los productores y la materia prima de la que proceden dichos productos. Esto implica entre ellos varias suposiciones, que:

¿COMO FUNCIONA EL SISTEMA DE CERTIFICACION?

Los planes de certificación pueden agruparse alrededor de dos modelos conceptuales b sicos: la evaluación de un producto o de un conjunto de pr cticas en función de unas especificaciones determinadas; y la evaluación del potencial de un sistema de ordenación para obtener un resultado deseado. Barron (1994) define el primero de esos dos modelos como la determinación de "características específicas atribuidas al origen del producto", según una serie de indicadores ecológicos, sociales y económicos. Lo que se evalúa es si las pr cticas de ordenación garantizan la sostenibilidad. En cambio, en la evaluación del sistema de ordenación, se trata de determinar la "capacidad de ordenación de manera sostenible y respetuosa del medio ambiente". En este caso, la evaluación se centra en el funcionamiento de la estructura de ordenación y en la situación general de los recursos forestales. Este enfoque tiene relación con las iniciativas de la Organización Internacional de Normalización y sus normas de la serie 14 000 relativas a los instrumentos y sistemas de ordenación ecológica para evaluar las prácticas de una empresa determinada (véase el recuadro).

En ambos casos, un programa de certificación fiable debe evaluar la veracidad de las afirmaciones del productor y la autenticidad del origen del producto y debe ser considerado objetivo e imparcial. Para determinar la veracidad es necesario evaluar las prácticas de ordenación de acuerdo con las normas admitidas, generalmente en el nivel de la unidad de ordenación. Evaluar la autenticidad del origen del producto implica identificar y supervisar las diferentes fases de un proceso que incluye el transporte y elaboración de las trozas, la expedición, la fase de fabricación secundaria y, por último, la distribución final.

COSTOS Y BENEFICIOS DE LA CERTIFICACION

Los costos teóricos de la certificación pueden agruparse en dos categorías:

Los costos adicionales que puede entrañar la observancia de las normas en la unidad de ordenación son el descenso del rendimiento, los mayores costos de oportunidad y la modificación de la distribución de los costos y beneficios en el tiempo (Bach y Gram, 1993). El descenso del rendimiento puede ser necesario para adaptar el nivel de aprovechamiento a la tasa de crecimiento anual y para reducir los daños infligidos a la madera que queda en pie y a los bienes y servicios no madereros. La reducción de la producción de madera puede compensarse en parte por el descenso de los costos de explotación y por las ventajas derivadas de una mejor planificación, del mantenimiento de la oferta a largo plazo al disminuir el impacto ambiental y de la mejor protección de los productos y servicios no madereros, que poseen un valor económico cada vez mayor.

De los diversos estudios de los costos que implica la aplicación de técnicas de aprovechamiento que tienen un impacto ambiental reducido se desprende que una mejor planificación no incrementa los costos de explotación, sino que los reduce (Jonsson y Lingren, 1990). Sin embargo, la inevitable pérdida de ingresos que supone la disminución de los rendimientos puede ser una limitación importante.

El coste de evaluación de la certificación se estima entre 30 centavos y un dólar por hect rea al año en los países tropicales cuando se recurre a especialistas nacionales (Baharuddin y Simula, 1994). Por otra parte el costo de supervisión del proceso productivo se estima en el 1 por ciento del precio en frontera (Baharuddin y Simula, 1994).

Los beneficios potenciales que pueden derivarse de la certificación son de dos tipos: beneficios económicos y beneficios no económicos. Entre los beneficios económicos cabe mencionar la participación en el mercado, la obtención de un sobreprecio por tratarse de productos ecológicos y la estabilización de las economías forestales asociadas a la mayor seguridad de la base de recursos. Sin embargo, no existen datos fehacientes sobre este punto. Los estudios de mercado realizados en el Reino Unido y en los Estados Unidos indican que la cuota de mercado podría ser del 19 por ciento y el aumento de precios de hasta un 13 por ciento (WWF, 1994; Winterhalter y Cassens, 1994). Según la Environmental Protection Agency de los Estados Unidos (EPA, 1993) "varios estudios indican que una parte importante de la población estadounidense se considera ecologista y preferiría comprar productos que, siendo de una calidad y un precio comparables, tienen un menor impacto ambiental". Baharuddin y Simula (1994) afirman, sin embargo, que "no existen todavía datos fidedignos que permitan establecer si la madera y los productos madereros producidos de manera sostenible y certificados obtendrían un sobreprecio en el mercado... No obstante, existen algunos segmentos del mercado en los que se observa la predisposición a pagar un precio más elevado y que, en consecuencia, podrían ser explotados por el comercio (de madera)".

Los beneficios no económicos que producen los bosques, como la regulación del clima, el equilibrio genético y los efectos positivos sobre el suelo, el agua y el paisaje, están bien documentados en la literatura especializada (aunque faltan datos cuantitativos). La cuestión es si la certificación de la madera será, de hecho, un instrumento eficaz para mejorar las prácticas de ordenación forestal y, en consecuencia, para incrementar esos beneficios no económicos. Un problema importante es que los costos que entraña conservar esos bienes y servicios no económicos son difíciles de cuantificar en valores monetarios y que, por lo general, recaen sobre el propietario o administrador forestal, mientras que los beneficios los recibe toda la sociedad.

DIVERSOS PUNTOS DE VISTA SOBRE LA CERTIFICACION

Como se ha dicho anteriormente, las presiones más fuertes para implantar la certificación de la madera procedieron de las ONG ecologistas internacionales, que siguen desplegando los esfuerzos más decididos en este sentido [NdR: Véase más abajo, La situación actual de la certificación y, asimismo, el artículo de B. Cabarle y A. Ramos de Freitas.] Sin embargo, cabe destacar que no todas las ONG son favorables a la certificación. En efecto, algunas de ellas ponen en tela de juicio la posibilidad de mantener las funciones sociales del bosque, que reporta beneficios a las poblaciones indígenas y a otras comunidades que viven en los bosques o en sus proximidades, una vez que se han dedicado dichos bosques a la explotación de madera, independientemente del hecho que cumpla o no con los requisitos estipulados para la certificación.

Los puntos de vista del productor y del sector industrial

Un sector importante de los productores se ha mostrado renuente frente a la certificación. Sus detractores afirman que no se ha demostrado que exista una demanda del mercado y cuestionan la equidad de exigir a los productores que internalicen los costos ecológicos y sociales cuando los beneficios los recibe la sociedad. La existencia de productores que afirman la condición ecológica de sus productos sin atenerse a los mismos criterios que sus competidores entorpecen y desincentivan ulteriormente el cumplimiento de las normas de certificación (Crossley et al., 1994). Otros intentan oponerse a la influencia de los programas independientes de certificación o de aplicar sus propios planes para acreditar la condición ecológica de sus productos.

Por lo que respecta al sector industrial, las posiciones respecto a la certificación van desde la oposición más radical al apoyo decidido. Quienes muestran una actitud favorable son los importadores que deben afrontar la presión creciente de los grupos ecologistas locales, y los comerciantes (particularmente comerciantes al por menor) para quienes la certificación ofrece la oportunidad de introducirse en el mercado o de conseguir una ventaja competitiva. Por lo demás, existe una preocupación general respecto a las posibles consecuencias de la certificación sobre los costos de producción y distribución, que podrían reducir la competitividad de la madera y de los productos de la madera frente a otros productos sustitutivos.

La posición de los organismos oficiales sobre la certificación

Muy pocos gobiernos han adoptado una posición oficial sobre la certificación de la madera. En los casos en que lo han hecho, las posturas varían entre el apoyo decidido (principalmente por parte de países consumidores que dependen en buena medida de los importadores para el suministro de madera y que actúan bajo la presión del mercado); el interés limitado (tanto países consumidores como productores); y la oposición abierta (muy pocos, tanto consumidores como productores). Es de destacar que la posición de los diferentes departamentos o ministerios no coincide en muchos países, dado que los ministerios de asuntos exteriores, economía y comercio, actividades forestales y medio ambiente pueden tener puntos de vista muy dispares sobre este tema.

LA SITUACION ACTUAL DE LA CERTIFICACION

En la actualidad están en marcha numerosas iniciativas en relación con la certificación de productos forestales. Se están elaborando o estudiando planes de certificación en los ámbitos internacional, regional o nacional tanto por lo que respecta a los países desarrollados como en desarrollo. Sin embargo, sólo un reducido número de ellos son operativos y para un volumen pequeño de madera. Entre ellos figuran el Forest Conservation Programme of Scientific Certification Systems (Estados Unidos), el Smart Wood Certification Programme of Rainforest Alliance (Estados Unidos), el Responsible Forestry Programme of the Soil Association (Reino Unido) y el SGS Silviconsult (Reino Unido).

Pueden señalarse algunas características comunes a todos esos planes:

También existen importantes diferencias entre ellos con respecto a:

Puede observarse un progreso en la certificación en tres niveles distintos: i) elaboración de criterios para la evaluación (estas iniciativas no tienen relación directa con el proceso mismo de certificación); ii) formulación de procedimientos internacionales y nacionales y acuerdos institucionales para los sistemas de certificación; y iii) trabajo realizado para crear sistemas de certificadores individuales. Un cuarto aspecto sería el de la forma en que han variado las presiones del mercado en favor de la certificación.

Evaluar la sostenibilidad de las actividades de la ordenación forestal es un elemento clave para el proceso de certificación

En muchos países europeos está en marcha el proceso de elaboración de criterios nacionales para la ordenación forestal sostenible en el marco del llamado proceso de Helsinki. Esta labor se ha ampliado para cubrir los bosques boreales y templados extraeuropeos en el marco del proceso de Montreal. La Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) ha formulado para los países tropicales directrices, criterios e indicadores de la ordenación forestal sostenible que están siendo perfeccionados en algunos países miembros productores. Estos criterios e indicadores nacionales e internacionales no se están preparando exclusivamente a los efectos de la certificación pero pueden ser de utilidad en este contexto. Es necesario señalar que en los diferentes procesos en curso no se elaboran criterios e indicadores del mismo nivel, ya que algunos de ellos se centran en los ámbitos nacional y regional y otros en la unidad de ordenación.

Asimismo, en algunos países, la industria forestal y los propietarios privados de bosques han formulado, a través de sus asociaciones, directrices para la ordenación forestal sostenible que pueden expresarse en términos cualitativos y cuantitativos. Normalmente, dichas directrices no se han preparado específicamente para ser aplicadas en los planes de certificación. Sin embargo, en Brasil se han definido criterios de certificación para las plantaciones forestales en el contexto del sistema nacional de certificación Cerflor, que está promoviendo la Sociedad Brasileña de Silvicultura (SBS).

En Suecia, el WWF ha propuesto recientemente criterios nacionales en colaboración con la Asociación Sueca para la Conservación de la Naturaleza (SNF).

Indonesia es uno de los países en los que se han realizado mayores progresos en lo concerniente a la elaboración de sistemas nacionales. En este país se ha decidido establecer un instituto nacional de etiquetado ecológico de la madera y se ha realizado una tarea importante para formular criterios para la evaluación y seguimiento de los productos.

En el Reino Unido, el sector privado ha introducido recientemente el sistema Woodmark, que no es tanto un certificado de la situación de la ordenación forestal como un certificado de origen. La implantación de planes de estas características se est estudiando también en otros países (por ejemplo, Suiza).

En Canad , un grupo de trabajo apoyado por el sector industrial y en el que participan los gobiernos provinciales est trabajando arduamente en la preparación de un sistema de certificación que se pretende que sirva como modelo para elaborar un sistema en la Organización Internacional de Normalización (ISO). En Alemania, el principal sistema es el que propugna la iniciativa Tropenwald, del sector privado, que por el momento se limita a la madera tropical, pero que más adelante se aplicar a todos los tipos de madera. En los Países Bajos, se est procediendo a establecer la certificación de la madera importada, en especial de la madera tropical; en los años venideros se aplicar también a la madera de procedencia nacional.

En los países nórdicos, se están manteniendo conversaciones a varios niveles tanto en el seno de los diversos países como entre ellos. En Noruega, el sector forestal privado, el gobierno y las ONG están negociando un sistema de certificación. Por su parte, Suecia está desarrollando un sistema que podría estar vinculado al Consejo de Administración Forestal (CAF), pero no se ha superado todavía el proceso de análisis. Para el sector privado sueco, la certificación es un instrumento del mercado y no debe ser reglamentado por el gobierno.

En Suiza se está preparando un sistema de certificación con la participación del sector forestal privado, los ecologistas y otros grupos interesados. Este tema está siendo también objeto de estudio en la Unión Europea, que hasta la fecha ha dedicado toda su atención al apoyo a los países miembros de la Organización Africana de la Madera (OAM).

Por lo que respecta a las presiones del mercado, el fenómeno más visible es el Grupo Objetivo 1995 del WWF en el Reino Unido, que se estableció con la finalidad de que en los países integrantes del Grupo se eliminara para la fecha mencionada el comercio de madera que no hubiera sido certificada. Ante la imposibilidad de cumplir el plazo establecido, se han redefinido los objetivos, que consisten ahora en conseguir que el mayor porcentaje posible de las compras totales de madera sean de madera certificada. En mayo de 1995, el número de participantes en el Grupo era de unos cincuenta, y entre ellos había almacenes de bricolage, importadores y comerciantes.

PROBLEMAS Y DIFICULTADES PARA LA CERTIFICACION DE LA MADERA

Los principales problemas que se presentan para la certificación de la madera son:

Ya se ha mencionado que actualmente se está desplegando un intenso esfuerzo nacional e internacional para determinar principios, criterios e indicadores de la ordenación forestal sostenible pero lo cierto es que los diferentes grupos empeñados en esta tarea trabajan aisladamente, duplicando sus esfuerzos y, algunas veces, en direcciones opuestas.

La certificación adolece de un importante defecto. No siempre se sabe con certeza quién proporciona la información y qué criterios se siguen para evaluarla. Por ejemplo, la encuesta que realizó el WWF en 1991 para evaluar las declaraciones de "sostenibilidad" de 600 empresas del Reino Unido en relación con sus productos madereros, pusieron de manifiesto que sólo tres de esas empresas estaban en disposición de justificar debidamente esas declaraciones (Read, 1991). Ya en 1990, diversos grupos de interés propugnaron el establecimiento de un organismo que acreditara a las organizaciones de certificación, a fin de garantizar la credibilidad de las declaraciones de sostenibilidad. El CAF es el principal impulsor de la evaluación de los certificadores a efectos de la acreditación [NdR: Véase el artículo de B. Cabarle y A. Ramos de Freitas.]

Actualmente, el panorama de la certificación se ve ensombrecido por la aparición de muchos sistemas distintos e incluso contradictorios. Existe un riesgo real de que los suministradores de madera se vean obligados a conseguir más de un certificado para el mismo producto a fin de satisfacer las exigencias de grupos distintos de consumidores, cada uno de los cuales se atiene a un programa distinto de certificación.

Más allá de esos problemas prácticos existe una cuestión filosófica de mayor alcance, respecto a si los planes de certificación pueden servir para lo que fueron concebidos, esto es, si pueden influir positivamente en la ordenación de los recursos forestales. Aunque parece existir un sentimiento generalizado de que la certificación es "inevitable", de hecho son muy pocos los datos de que se dispone sobre la posibilidad real de que este tipo de enfoque contribuya a la ordenación forestal sostenible [NdR: Véase el artículo de J.-P. Kiekens.]

La certificación se refiere tanto al procesamiento como a la ordenación forestal

CONCLUSION

Si bien es cierto que en el mundo entero se ha tomado conciencia de la necesidad de la ordenación forestal sostenible, no existe un consenso generalizado respecto a la contribución de la certificación de la madera para la consecución de este objetivo. Para que sean viables, los planes de certificación de la madera deben tener credibilidad, y ser considerados objetivos con criterios medibles, fiables e independientes. Además -y esto es de la mayor importancia- deben aplicarse a todos los tipos de madera. Por otra parte, los planes de certificación deben adaptarse a las condiciones locales, ser rentables, prácticos y transparentes, no discriminatorios y voluntarios. Hasta la fecha, la certificación de la madera no se ha aplicado a escala suficiente como para poder evaluar su viabilidad, sus repercusiones sobre el mercado y su contribución a una administración adecuada de los bosques. Sin duda, este tema tiene todavía una importante dimensión política y durante algún tiempo continuará siendo objeto de un intenso debate internacional e intergubernamental hasta que se alcance una conclusión definitiva.

Bibliografía

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Bach, C.F. y Gram, S. 1993. The tropical timber triangle - a production-related agreement on tropical timber. Copenhagen, Dinamarca, Department of Economics and Natural Resources, Royal Veterinary and Agricultural University.

Baharuddin, H.G. y Simula, M. 1994. Certification schemes for all timber and timber products. Yokohama, Japón, OIMT.

Barron, D.E. 1994. Sustainable forestry certification. Documento presentado en la 75th Anniversary Annual Meeting of the Woodlands Section, Canadian Pulp and Paper Association, Edmonton, Alberta, Canadá.

Cabarle, B., Elliot, C., Hrubes, R.J. y Synott, T. 1995. Certification accreditation: the need for credible claims. J. Forestry, 93: 4.

Crossley, R., Primo Braga, C.A. y Varangis, P. 1994. Is there a case for tropical timber certification? Documento de trabajo. Washington, DC., Banco Mundial.

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Read, M. 1991. An assessment of claims of "sustainability" applied to tropical wood products and timber retailed in the United Kingdom, July 1990-January 1991. Londres, World Wide Fund for Nature.

Winterhalter, D. y Cassens, D. 1994. Consumer perceptions of forest sus-tainability and willingness to pay: results of a national survey. Lafayette, Indiana, Estados Unidos, Purdue University Press.

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